Ángeles y demonios cuenta una historia interesante, con una intriga que empapa el segundo a segundo de la película, con acertijos efectistas y esa parafernalia sociedadsecretil y religioso-transgresora que tanto mola a gentes de toda ralea desde que Dan Brown reventó las librerías con El Código Da Vinci.Como todos sabéis Ángeles y demonios es el título de otra novela del mismo autor, cuya versión cinematográfica también ha protagonizado el casi siempre efectivo Tom Hanks. La película está excelentemente fotografiada –saca todo el partido que merece una ciudad tan fascinante en lo estético como es Roma- y el montaje –lo más delicado en este tipo de producciones- es impecable.
Al margen de consideraciones más profundas acerca del contenido intelectual de trama, sólo le he visto una pega. Una gran pega. Desde el precoz instante en que aparece el villano, el malo malón de la trama, todos sabemos que, sin lugar a la menor duda, ese sujeto y no otro es el verdadero instigador de los cruentos acontecimientos que afligen al Vaticano. Una lástima, ya que si Ron Howard hubiese sido capaz de ocultar de un modo más efectivo la verdadera sede del mal en Ángeles y demonios, estaríamos hablando de un producto con mucho más suspense y, por tanto, más atractivo para el espectador.
Puntuación: 6 (sobre 10).
Ficha.
Título original: Angels & demons.
Director: Ron Howard.
País: USA. Año: 2009. Duración: 138’. Género: drama, thriller.
Reparto: Tom Hanks (Robert Langdon), Ewan McGregor (Camarlengo), Ayelet Zurer (Dra. Vittoria Vetra), Stellan Skarsgård (comandante Richter), Pierfrancesco Favino (inspector Ernesto Olivetti), Nikolaj Lie Kaas (asesino), Armin Mueller-Stahl (cardenal Strauss), Thure Lindhardt (Chartrand), David Pasquesi (Claudio Vincenzi), Cosimo Fusco (padre Simeón), Victor Alfieri (teniente Valenti).
Guión: David Koepp y Akiva Goldsman sobre la novela de Dan Brown.
Producción: Brian Grazer, Ron Howard y John Calley.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Salvatore Totino.
Montaje: Daniel P. Hanley y Mike Hill.














