
Cada vez que abro O BLOGGO y veo el careto de Pene me da algo. Algo malo. Pero a grandes males grandes remedios. Para compensar he decidido escribir algo sobre uno de mis cuadros favoritos de todos los tiempos, al menos de los que he tenido la ocasión de ver. Se trata de El retrato de María Trip, de Rembrandt.
Tabla de 107 x 82 cm pintada en 1639 según las crónicas. Actualmente descansa en el Rijksmuseum de Ámsterdam y si un día decidiera convertirme en ladrón de arte sin duda este sería uno de mis primeros objetivos. Aunque no lo haría para sacar pasta sino, más bien, para colocarlo en mi estudio, justo detrás del monitor en el que ahora mismo veo las palabras fluir ante estos ojitos que si bien en la puta vida se comerán el mundo sí intentarán ver el mayor número de bondades antes de cerrarse definitivamente.
María Trip era una muchachita del s. XVII cuyo padre estaba forrado gracias a sus rentables negocios relacionados con la fabricación y comercio de armas y metales. Pero esto poco me importa. Lo que me atrae de este cuadro es la expresión de la chica.
Salta a la vista que María no fue una chica agraciada. Sus pretendientes, que a buen seguro fueron legión, no cayeron rendidos ante sus curvas sugerentes ni su mirada seductora porque, en fin, nada de esto parece que había. Aun así, seguramente se casó con el apuesto hijo de otro comerciante no tan rico como el Sr. Trip y, como mandan los cánones, tuvo su justa y suficiente descendencia.
Como decía, su expresión es lo que realmente me cautiva. No sé si esos ojos de ranita bien alimentada hablan de optimismo, resentimiento, felicidad pascual, sufrimiento, venganza, lucidez o avaricia. O, por qué no, simple inocencia ahogada en una balsita de rasgos poco distinguidos. O todo a la vez o nada en concreto. Quién sabe. Lo único seguro es que, no sé muy bien por qué, este cuadro me vuelve loco.

7 comentarios:
No conocía el cuadro pero me parece muy guay. La verdad es que tiene algo especial.
Un saludo de BRANCO TV.
Como siempre una gran entrada.
De Rembrandt me quedo por supuesto con sus retratos (especialmente con su "Autorretrato con pelliza"). Si miras fijamente los ojos de los personajes, te parece conocer ya todos sus sentimientos y defectos.
Qué sorpresa cuando he visto el cuadro en el blog. Siempre ha sido uno de mis favoritos aunque no es de los típicos que todo el mundo conoce. Me alegro de haber entrado aquí. No será la última vez.
Un beso.
Fantástico cuadro.
¿RANITA BIEN ALIMENTADA? JA JA LA HAS CLAVAO.
No esta mal el cuadro, la verdad es que no lo conocia.
Un saludo.
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