
Aquel hombre contento siempre va hecho un desastre y no sabemos de qué narices se ríe. Ahí le ves con su camisa a cuadros de puños gastados y cuello raído y el tío se ríe que no veas y nadie lo entiende. Camina arriba y abajo que no para un momento y además le falta un zapato y posa su pie desnudo sobre el alquitrán pero no se mancha el tío, la planta de su pie es blanca como el ala de un ángel. También le he visto comer en la calle una caja de galletas y una cocacola o una bolsa de fritos y una cocacola. Light. No sé si la comida se la compra él mismo o hay alguien en el barrio que le da cosas que llevarse al buche de vez en cuando. No sé cada cuánto come y creo que él tampoco lo sabe pero le da igual porque ahí le ves tan flaco y sonriendo con todos los dientes, con los treinta y dos que dios le ha dado y que conserva como nuevos porque prácticamente ni los usa.
-¿Dónde vas? –le pregunto.
-Igual a dirigir el tráfico que a buscar caracoles –me responde-, que anoche llovió y seguro que todavía andan por ahí dándose el atracón orilla la acequia.
-Pues ten cuidado no te vaya a atropellar un coche o te caigas a la acequia, que viene a rebosar.
No puedo decir que esboza una sonrisa cuando se despide de mí con la mano porque la ha llevado todo el rato pintada en la cara y ahí va el tío tan contento a dirigir el tráfico o a buscar caracoles o a dirigir el denso tráfico de caracoles que siempre hay orilla la acequia cuando llueve la noche previa.

11 comentarios:
La felicidad no erradica en lo que tengamos, si no en lo que sentimos.
Un beso!
Se rie enseñando los dientes, pero no son los dientes que Dios le ha dado, sino los que te ha quitado de la cabecera de tu blog, con esos dientes se comerá los caracoles que tanto ha sudado al cogerlos y que seguramente, alguno se le ha escapado a causa de su velocidad punta. Esa boca no es su boca, es la boca desaparecida.
saludos.
Veo que has cambiado de registro. También me mola este tipo de cuentitos. Saludos.
Bueno, el secreto quizás esté en conformarse con lo que se tiene. Muy chulo el relato. Un saludo.
Muy guay lo del denso tráfico de caracoles. Me ha gustado el cuento. 1 beso.
Ana. Tienes toda la razón. Por cierto acabo de colgar de nuevo El sueño del hipócrita para que puedas terminar de leerlo.
Protec. ¿Pero te molaban los dientes o no? Yo los encontraba demasiado agresivos.
Lookatme. Me alegro de que te guste.
Roberto. Puede que ese sea el secreto. ¿Quién sabe?
Whyla. Cuando hay mucho tráfico hay que tener cuidado de no pisarlos ;D.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
Agresisvos no. No va con tu personalidad. Desafiantes. Eso si.
Por cierto, acuérdate de la pelic, y suerte mañana. A por todas.
Como es habitual siempre que me paso por tu blog me ha gustado el relato. Espero el siguiente.
Un saludo de Branco TV.
Protec. Gracias y seguro que me acuerdo de las pelis.
Branco. Siempre con amables palabras. Gracias por tu comentario.
Está claro que el que no se contenta con lo que tiene... es porque no quiere. Muy chulo este relato y muy "ágil" de leer, se agradece!. Un saludo!
Y con lo dificil que a los demás nos parece el poder sonreir continuamente.
Un saludo. Muy buenos relatos
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