
Cuando salió del espigón le daba un viento bien potente en la cara. Levantó una pinza para protegerse los ojos mientras oteaba el horizonte. Treinta y cinco minutos para progresar quince metros sobre la arena caliente de la playa. El pie de un individuo de tres años con un cubo de plástico en una mano le pasó rozando. En ese momento se arrepintió. Paró en seco e intentó fijar la vista donde vio brillar aquellas luces la noche anterior. ¿Dónde estaban ahora? No vio más que el vapor levantándose perezoso y constante de la arena. Tardó un instante en girarse y otros treinta y cinco minutos en alcanzar el resuello húmedo de la última ola. Rugiendo llegó otra y se lo llevó. Cuando alcanzó de nuevo el espigón ya no era el mismo. Como si hubiera vuelto a nacer aquel cangrejo afortunado.

13 comentarios:
Me encantan estas preciosas pequeñas historias.
No hay nada mas peligroso para un cangrejo que una playa llena de gente. Que suerte tuvo.
Un saludo.
Pobre cangrejo, él que se las prometía tan felices. Muy chulo. Un saludo.
Como siempre muy bonito el cuento. Y este además termina bien. Un beso.
Otra historia corta y muy chula. Menudo susto para el cangrejo. Saludos.
Suerte tuvo el crustáceo de no ser recogido por ese pequeño individuo de tres años. Pasar del mar a un pequeño cubo de plástico. Afortunado. El chaval tenía prisa.
"Ya no era el mismo"
por haber osado entrar en un terreno que no es el suyo y
haber sobrevivido.
¿Cuál es tu arena?¿Y la mía?
Saludos
Desde luego fue afortunado el bicho. Otra vez se lo pensará dos veces. 1 beso.
Un relato corto y ágil, dos virtudes dignas de aprecio. Un saludo de BRANCO TV.
rfp. Qué gusto tan exquisito tienes ;D
chito. Un cangrejo afortunado. Espero que haya aprendido la lección.
roberto l. Ahora sabe dónde se está mejor.
whyla. Así es, en esta ocasión todo terminó bien.
lookatme. Un buen susto pero con enseñanza implícita.
protec. Si llega a verlo seguro que termina en el cubo.
jesús. Hay muchas arenas. Arriesgarse es decisión de cada uno.
sofía. Ese no sale del espigón en mucho tiempo.
branco. Tú siempre tan amable.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
Es chulísimo este relato igualmente... Yo estaba pensando... una moto de agua... un cangrejo!
Ricardo. Me alegro de que te haya gustado. Gracias por tu amable comentario. Saludos.
Que suerte tuvo el cangrejo... y el chiquillo, pues un pisoton hubiera sido fatal tanto para el enano de tres años que se hubiera pinchado lo mas seguro con las pinzas como para el pobre cangrejo que hubiera sucumbido hacia el pisotón despues de haberse defendido.
Un bonito relato como siempre.
Un beso!
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